TE AYUDO A CUMPLIR EL SUEÑO DE SUPERAR TUS MIEDOS, CREAR HISTORIAS Y PUBLICARLAS.
"En cada encuentro, en cada texto, nos vamos Palabreando sin prisas, con verdad y con voz propia."

Por fin os presento la nueva página de Palabreando

Hoy me hace mucha ilusión compartir con vosotros una noticia que llevaba tiempo deseando contar: Palabreando tiene, por fin, una nueva página profesional.

Ha sido un proyecto en el que he puesto muchas horas, trabajo e ilusión. Quería crear un espacio en el que reunir todo aquello que forma parte de mi vida profesional y de este proyecto que, poco a poco, ha ido creciendo alrededor de algo que me acompaña siempre: las palabras.

En la nueva página podréis encontrar mis talleres de escritura, tanto para quienes quieren empezar como para quienes desean seguir avanzando y profundizando en su escritura. También mis servicios editoriales, el acompañamiento a escritores y escritoras y diferentes propuestas relacionadas con la creación literaria.

Y, por supuesto, hay un espacio muy especial dedicado a la librería, donde están mis libros, las obras de autores y autoras editadas por Palabreando y nuestra revista Hércules, una publicación literaria de coleccionista a la que tenemos un cariño muy especial.

También quería que en esta página estuvieran presentes las personas que forman parte de Palabreando. Por eso podréis leer los testimonios de algunos alumnos y alumnas y de personas a las que he acompañado en sus proyectos. Sus palabras son, sin duda, una de las partes más importantes de este camino.

Y quiero aclarar algo para quienes me seguís desde hace tiempo: el blog seguirá funcionando como siempre. No desaparece ni cambia su esencia; al contrario, ahora forma parte de la nueva página y continúa siendo este espacio en el que comparto noticias, reflexiones, experiencias, literatura y todo aquello que siento que merece ser contado.

Esta nueva web no supone empezar de cero. Es, más bien, darle una nueva casa a todo lo que ya hemos ido construyendo juntos y abrir la puerta a todo lo que está por venir.

Os invito a visitarla, a curiosear, a descubrir sus distintos rincones y, sobre todo, a sentiros también parte de este espacio.

Porque Palabreando sigue creciendo, y yo no puedo estar más ilusionada con todo lo que queda por escribir.

Visita la nueva página de Palabreando: https://www.palabreandoescritura.es/


Dos escritoras, una feria y libros que viajan

La pasada Feria del Libro de Estepona nos regaló una de esas experiencias que, como madre y como escritora, guardaré con especial cariño.


Estuve allí con mi hija, compartiendo mesa, libros y lectores. Ella firmando sus tres novelas y yo mis libros de relatos, poesías y artículos. Las dos disfrutando de algo que nunca deja de emocionarme: ver cómo alguien se acerca, hojea un libro, pregunta, conversa contigo y decide llevarse tu historia a casa.

Como madre, mirar a mi hija sentada a mi lado, también como escritora, tiene algo difícil de explicar. Yo la he visto crecer, buscar su camino, descubrir sus propias inquietudes… y ahora compartimos algo tan íntimo y personal como la escritura. Cada una tiene su voz, sus historias y su manera de entender la literatura, pero en esta feria pudimos vivir juntas ese pequeño milagro de ver cómo nuestros libros encontraban lectores.

Y esos libros ya han comenzado su propio viaje. Gracias a quienes los habéis comprado, han viajado —y siguen viajando— a Madrid, Ciudad Real, Marruecos y distintos puntos de Andalucía. ¡Gracias por hacer posible este recorrido!

Un agradecimiento muy especial a Teresa Floro TF por invitarnos a participar en esta feria y por contar con nosotras.

Porque los libros los escribimos, sí, pero empiezan una nueva vida cuando encuentran lectores. Y no hay nada más bonito que comprobar hasta dónde pueden llegar nuestras historias.

Gracias por acompañarnos en este viaje.










Los adverbios en -mente: no son el enemigo, pero…

Los adverbios terminados en -menterápidamente, lentamente, cuidadosamente…— forman parte de nuestra lengua y, por supuesto, podemos utilizarlos. Pero, cuando escribimos, conviene preguntarnos si realmente los necesitamos o si estamos abusando de ellos.

En muchas ocasiones, podemos expresar la misma idea con una imagen, una acción o una frase más precisa y conseguir que nuestro texto gane fuerza.

En este nuevo vídeo de Palabreando hablamos de los adverbios en -mente, de cuándo utilizarlos y de por qué conviene revisar su presencia en nuestros textos.

Dale al play y descubre cómo pequeños cambios pueden ayudarte a mejorar tu escritura. 

Descubre todo lo que puedes aprender en Palabreando

Desde hace años, en Palabreando Taller de Escritura ayudamos a personas que quieren aprender a escribir, desarrollar su creatividad y mejorar su forma de contar historias.

Impartimos diferentes talleres de escritura creativa, adaptados a distintos intereses y niveles. Talleres de relatos, poesía, escritura emocional, creación de personajes, escritura a partir de objetos y muchas otras propuestas para descubrir nuevas técnicas, encontrar inspiración y avanzar en tu propio camino como escritora o escritor.

Cada taller está pensado para que puedas aprender haciendo: escribiendo, compartiendo, experimentando y descubriendo todo lo que eres capaz de crear con las palabras. No importa si estás dando tus primeros pasos o si ya llevas tiempo escribiendo: siempre hay una nueva historia que aprender a contar.

A continuación puedes conocer algunos de los talleres de escritura que hemos impartido en Palabreando a lo largo de los años y las diferentes propuestas que forman parte de nuestro proyecto.

Mira los carteles, descubre cada taller y encuentra el que más conecta contigo. Quizá sea el comienzo de tu próxima historia.

Contacta conmigo, charlamos y seguro que encontramos el taller en el que te sientas más a gusto para escribir, crear y disfrutar de las palabras.













Octubre llega a Palabreando con nuevos talleres para escritores

¿Tienes historias dentro, pero siempre encuentras una excusa para no escribirlas?

Quizá llevas tiempo escribiendo.

Has hecho cursos. Has leído sobre técnicas narrativas. Tienes ideas, personajes, escenas que vuelven una y otra vez a tu cabeza. Incluso puede que hayas empezado varios relatos y alguno de ellos siga esperando en una carpeta.

Sabes que quieres escribir. Pero no siempre consigues sentarte a hacerlo. Y ahí aparece la procrastinación: «cuando tenga más tiempo», «cuando esté más inspirada», «cuando sepa cómo continuar esta historia».

En Palabreando creo que muchas veces no necesitamos aprender a escribir desde cero. Necesitamos un espacio que nos ayude a volver a escribir, mantener el ritmo y avanzar. Por eso este otoño nacen dos propuestas diferentes, pero complementarias.

Dos talleres, dos formas de entrar en la escritura y muchas historias por descubrir.

En Palabreando no necesitas llegar con una gran idea preparada. Solo necesitas curiosidad, ganas de escribir y el deseo de dejar que las palabras te sorprendan.

Las plazas son limitadas para poder trabajar de forma cercana y personalizada.

Este curso, vuelve a escribir. O empieza de una vez.


Taller: El poder de los objetos


¿Te gusta escribir, pero a veces no sabes por dónde empezar? ¿Quieres encontrar nuevas ideas, mejorar tu escritura y compartir el proceso con otras personas que también disfrutan de las palabras?

Este nuevo curso, en Palabreando estrenamos una propuesta que seguro te hará mirar el mundo de otra manera: el Taller de Escritura a partir de los objetos.

Una llave, una fotografía, una prenda, una taza, un juguete olvidado… los objetos guardan historias. A veces contienen recuerdos; otras veces nos hablan de quienes los tuvieron entre sus manos. En este taller aprenderemos a convertir lo cotidiano en literatura y a descubrir todo el potencial creativo que puede esconderse en algo aparentemente sencillo.

En El poder de los objetos aprenderás a utilizar los objetos como herramientas narrativas, dotarlos de memoria y significado, revelar personajes a través de ellos y convertirlos en el corazón de una historia. Porque a veces una gran historia empieza con algo tan pequeño como una llave guardada durante años en un cajón.


Taller: Las emociones y los sentidos



El Taller de Emociones ha tenido una acogida estupenda y, por eso, seguimos profundizando en este apasionante camino de escritura.

Las emociones pueden convertirse en el origen de una historia, un personaje, un poema o una escena inolvidable. Alegría, miedo, nostalgia, rabia, amor… trabajaremos con ellas para transformarlas en palabras y hacer que nuestra escritura gane profundidad, autenticidad y fuerza.

Un taller pensado para escritores que ya tienen una base y quieren seguir creciendo.

Aquí no se trata solo de escribir por escribir. Trabajaremos la emoción, los sentidos, los personajes, las escenas, la voz narrativa y todos esos elementos que consiguen que un relato no solo se entienda, sino que se sienta.


Dos talleres. Una misma idea: seguir escribiendo. No necesitas esperar a sentirte inspirado. Necesitas un espacio, una rutina, alguien que te acompañe y el compromiso contigo mismo de seguir escribiendo. 

Dos clases al mes, por Zoom, durante el curso de octubre a junio.

Un grupo reducido para poder trabajar de manera cercana, compartir textos y recibir orientación durante el proceso.

Y hay algo más: al finalizar el taller, cada participante tendrá la posibilidad de publicar un libro con los relatos, además de recibir su diploma.

Si tienes historias pendientes, este puede ser el momento de retomarlas.

Palabreando es ese espacio. 

Imparte: Nuria Ruiz Fdez. Si quieres información o reservar tu plaza, escríbeme por WhatsApp al 639 025 469.


Palabreando. Donde las palabras cobran vida.

Cómo usar el gerundio correctamente

El gerundio es una de esas formas verbales que utilizamos a diario al hablar y al escribir, pero que no siempre empleamos de la manera más adecuada.

Sin embargo, el gerundio no es nuestro enemigo: bien utilizado, puede ser un recurso muy útil y expresivo.

En este vídeo de Palabreando, mientras camino, hablamos de sus usos, de los errores más frecuentes y de esas situaciones en las que conviene buscar otra forma de construir la frase.

Porque escribir mejor no consiste en eliminar determinadas palabras de nuestro vocabulario, sino en aprender cuándo, cómo y por qué utilizarlas.



Rayuela, de Julio Cortázar: claves para acercarse a la novela

En 1963, Julio Cortázar publicó Rayuela, una novela que cambiaría la relación entre el lector y el libro. Desde el principio dejó clara su intención: ofrecernos un recorrido distinto por la historia. El famoso «Tablero de dirección» permite saltar de un capítulo a otro y convierte la lectura en una experiencia activa.  

                                 


Para entender qué quiso hacer Cortázar con esta novela, merece la pena detenernos primero en él. Nació en Bruselas en 1914, aunque pasó su infancia y juventud en Argentina. En 1951 se trasladó a París, ciudad en la que vivió durante muchos años. Ese cambio de escenario tuvo una importancia fundamental en su vida y también en su literatura. París ocupa un lugar esencial en Rayuela y sus calles, sus cafés y su ambiente cultural acompañan constantemente a los personajes.

Cortázar llegó a la literatura con una sólida formación y una enorme inquietud intelectual. Le interesaban las posibilidades del lenguaje y las formas de romper con una narrativa demasiado convencional. El jazz también tuvo un peso importante en su manera de entender la creación. La improvisación, el ritmo y la libertad que encontraba en esta música aparecen de alguna manera en la estructura de Rayuela.

Cuando uno abre Rayuela, encuentra algo poco habitual. Antes del primer capítulo aparece un Tablero de dirección en el que Cortázar propone un orden de lectura diferente al tradicional. Podemos seguir los capítulos del 1 al 56 y obtener una lectura lineal. También podemos seguir las indicaciones del tablero y saltar de un capítulo a otro.

Ahí aparecen los llamados capítulos «prescindibles». El término puede llevar a confusión porque muchos de ellos amplían la historia, aportan reflexiones y ofrecen nuevas perspectivas sobre los personajes. Cortázar quería que el lector tomara decisiones y participara en la construcción de su propia lectura.

Y aquí está, para mí, una de las claves de la novela.

Cortázar convierte la lectura en un juego.

El propio título nos da una pista. La rayuela es aquel juego infantil en el que vamos saltando de una casilla a otra hasta alcanzar el cielo. Cortázar utiliza esa imagen como una metáfora de la búsqueda. Sus personajes persiguen algo que parece encontrarse siempre un poco más allá, como si la felicidad, el conocimiento o esa forma de plenitud que desean nunca terminaran de dejarse alcanzar.

El protagonista de la novela es Horacio Oliveira, un argentino que vive en París. Es un hombre intelectual que analiza constantemente cuanto sucede a su alrededor y que busca una manera diferente de comprender la existencia.

En su vida aparece la Maga, cuyo verdadero nombre es Lucía. Su manera de relacionarse con el mundo contrasta con la de Oliveira. Ella vive muchas situaciones desde la intuición y la emoción, mientras él intenta comprenderlas desde el pensamiento. Esa diferencia marca buena parte de su relación.

Su historia comienza marcada por el azar. Oliveira y la Maga pueden encontrarse por las calles de París sin haber fijado una cita. Se buscan y, a veces, parece que la ciudad juega con ellos. Esa manera de encontrarse resume bastante bien el espíritu de la novela: los personajes avanzan entre casualidades, decisiones y búsquedas.


Junto a ellos aparece el Club de la Serpiente, un grupo de amigos que se reúne en París para hablar sobre literatura, filosofía, arte y música. El jazz ocupa un lugar destacado en esos encuentros y se convierte en mucho más que una referencia musical. La improvisación y la libertad del jazz tienen una relación evidente con la manera en que Cortázar construye su novela.

Pero Rayuela no gira únicamente alrededor de una historia de amor. La novela plantea una búsqueda mucho más amplia. Oliveira intenta encontrar un sentido que vaya más allá de la vida cotidiana. Quiere llegar a ese lugar que él mismo imagina como un centro desde el que comprender la existencia.

Por eso la novela está llena de preguntas.

¿Qué significa vivir de una manera auténtica? ¿Podemos conocer realmente a otra persona? ¿Hasta dónde nos sirve la razón para comprender lo que sentimos? ¿Existe una forma de escapar de las rutinas que terminan condicionando nuestra vida?

Cortázar plantea estas cuestiones a través de sus personajes y también mediante la propia estructura de la novela.

El lenguaje participa igualmente en ese juego. Uno de los ejemplos más conocidos aparece en el capítulo 68, donde Cortázar utiliza el glíglico, un lenguaje inventado que mezcla sonidos y palabras reconocibles con otras creadas por el propio autor. Aunque el lector desconozca el significado exacto de muchas expresiones, puede seguir el ritmo y captar la sensualidad de la escena.  


Todo esto explica por qué Rayuela ocupa un lugar tan especial dentro de la narrativa del siglo XX. Cortázar quiso experimentar con la forma de contar y también con la posición del lector frente al texto. La novela le concede libertad para elegir su recorrido y le pide atención para relacionar sus diferentes piezas.

A mí me parece interesante acercarse a ella teniendo esto presente. Si esperamos una novela convencional, algunos de sus saltos pueden desconcertarnos. Si entendemos desde el principio que Cortázar nos propone un juego, resulta más fácil entrar en él.

Cortázar escribió una novela sobre la búsqueda y convirtió su propia estructura en otra forma de buscar. El lector salta de una casilla a otra mientras Horacio Oliveira intenta encontrar su propio centro. Unos caminos conducen a París. Otros llevan hasta Buenos Aires. Algunos nos acercan a los personajes y otros nos llevan hacia las reflexiones que atraviesan toda la obra.

Más de sesenta años después de su publicación, Rayuela continúa planteando preguntas. Quizá porque algunas preguntas no necesitan una respuesta definitiva para seguir teniendo sentido.

Para mí, esa es una de las razones por las que merece la pena volver a Cortázar.

Y también por algo mucho más sencillo: porque todavía consigue que leer sea un juego.



¿Epíteto o cliché? El adjetivo que puede arruinar tu poema

Un adjetivo puede aportar fuerza, belleza y precisión a un poema. Pero también puede convertirse en una palabra innecesaria que le reste intensidad. ¿Sabes distinguir un epíteto de un adjetivo especificativo? ¿Y reconocer cuándo un adjetivo cae en el cliché?

En este vídeo te lo explico de forma sencilla, con ejemplos, para que puedas elegir tus palabras con mayor intención cuando escribas poesía.

Dale al play y descubre qué adjetivos suman a tus versos y cuáles pueden estar sobrando.



Entradas populares

Entrada destacada

Por fin os presento la nueva página de Palabreando

Hoy me hace mucha ilusión compartir con vosotros una noticia que llevaba tiempo deseando contar: Palabreando tiene, por fin, una nueva págin...