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SOY TU COACH LITERARIO

SOY TU COACH PERSONAL. En la consultoria podrás hablar conmigo en directo, presencial, por Zoom o por teléfono. ¿QUÉ INCLUYE EL COACHING LITERARIO? 1.- 45 minutos para consultarme todas tus dudas o preguntarme por tus escritos o ideas. 2.- Mandarme al mail un extracto de tu obra, si lo ves necesario , para que te aconseje mejor. EN LA CONSULTORIA LITERARIA RESOLVERÉ TUS DUDAS Y TE ACONSEJARÉ: —A enfrentarte a la hoja en blanco, cómo conseguir ideas, hábitos para fomentar la creatividad, dudas y auto-confianza, evitar la procrastinación. —Si no sabes seguir tu historia, cuál podría ser el mejor final. —Cómo mejorar a uno de tus personajes, cómo crear diálogos más realistas, si tu obra está bien ambientada. —Si no estás seguro-a de si auto editar, buscar editorial y no sabes cuáles son los pasos, o tienes dudas sobre cómo presentarte a un premio literario. —Además puedes apuntarte a mis talleres y almuerzos literarios. Y podrás conocer a otras personas con tu mismas dudas e inquietudes. Pídeme una CONSULTORIA LITERARIA al mail: tallerescrituranrf@gmail.com. Estaré encantada de hablar personalmente contigo y además ME ADAPTO A TU ECONOMIA. En PALABREANDO TALLER ESCRITURA no queremos que dejes tus sueños por cumplir, por tener los bolsillos casi vacíos. ¡ANÍMATE y escríbeme!
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25N. DÍA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. POEMAS, RELATOS Y ARTÍCULOS SELECCIONADOS.

Hoy día 25N. Palabreando, taller de escritura, se suma a la celebración CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. 

Y lo hacemos a través de la palabra, porque como dijo Gabriel Celaya: "La palabra es un arma cargada de futuro".

Hemos seleccionado -de entre más de 20 trabajos que hemos recibido- 8 relatos, 4 poemas y 1 artículo de opinión, de los cuales 3 participaciones corresponden a hombres. 

Esperamos disfrutéis de sus letras.

POEMAS

Esther Montoya                                                                                            

Diana

Diana, mi amiga, no creas que eso es vida,

pues así como hoy te mira, mañana pagarás su ira.

Hay otra opción, 

una que te vendrá mejor, donde puedes ser libre, 

sin nadie que te desequilibre.

Vales por lo que eres, y por lo que transmites a tus seres,

mereces desarrollar tus capacidades, si te apetece, en universidades.

No es tu culpa que te quieran mal, no hiciste nada malo,

no hubo nada vulgar, porque tú sola, ya eres un regalo.

No hace falta tener hijos, para abandonar el nido,

y si sola tú no puedes, busca ayuda, no te quedes.

No importa si eres buena o mala,

si eres simpática, o apresurada.

Si vas por la calle y te encuentras asustada,

cógete de mi brazo, te ayudaré encantada.

Que no te maten con palabras,

pero tampoco con navajas,

Que te maten a besos

y que dejen en paz tus huesos.

Hay hombres buenos y malos,

pero no todos nos matan con sus disparos.

Si tienes la suerte de conocer a uno, puedes quedarte, si quieres,

pero no caigas en los vicios, esos que te quitan tus poderes.

Diana quiérete, tu nacimiento no fue en vano,

papá y mamá aún caminan de tu mano.

No te criaron como reina, ni princesa,

sino como su más fiel promesa. 

No trates de esconder tu llanto,

pues no lo necesitarás, allá en el camposanto.

Pelea, grita fuerte y lucha aquí,

todos celebraremos que hayas elegido vivir.


Carmen Trella Vida                                                          

Vuela mariposa

Te detienes a tomar aire, tus alas están heridas y cansadas.

Aún sientes sus golpes en tu frágil cuerpo,

y tiemblas temiendo que te vuelva a tocar.

Sus gritos resuenan en tu cabeza, y no quieres regresar.

Apenas te quedan lágrimas que derramar,

y, aun así, dos perlas recorren tus mejillas

al recordar su ira sobre ti.

Se esfumaron tus ganas de soñar,

te arrancó tus ilusiones y se llevó tu magia al volar.

En su afán de posesión,

quebró tus bellas alas,

anuló tu voluntad y apagó tu sonrisa.

Quiso encerrarte para él solo,

no soportaba que nadie contemplara tu belleza.

Insignificante te hizo sentir cuando te veía feliz.

Ahora que has huido,confía en tus fuerzas y en tus ganas de vivir,

hay un precioso mundo por descubrir.

Déjate llevar por el viento hacia nuevos horizontes,

lejos, muy lejos, donde no consiga herirte más,

donde puedas ser tú misma en libertad.

Vuela mariposa, vuela alto, que ya no te alcanzará.

 

Alicia Morales Fdez.                                                                 

Maltrato

Aquella noche me llovió por dentro,

hubo tormenta, tempestad

los rayos abrían heridas en mi carne.

¡Cuánta sangre!

¡Cuánta lágrima perdida marchita!

Huir, solo huir gritaba mi cabeza.

Cobijo, solo cobijarme en una esquina, 

una idea, una palabra.

Tanto dolor cabe en un segundo.

El tiempo se paró riendo de mi suerte.

Y el miedo entró por mi pasillo.

Miré: nadie, nadie,

solo tú gritándome en la oreja.

Y pensé que el amor se burla de los fuertes.


Adrian Van Loon                                                                      

Un beso

Me mirabas con tanta fuerza, 

tan fuerte, que me dejaste “paralizado”.

No me podía mover atraído por tus ojos,

ojos que querían decir mucho.

Pero ese "mucho" no llegaba. 

No. No

Porque yo solo quería darte un beso de saludo. 

No más.

Un beso que es tan normal.

Un beso de “hola” o buenos días

O de buenas noches o adiós.

Y solo de amistad. Y de respeto

Un beso tan normal. ¡Tan normal! 

Es normal para otras 

aunque no para ti. No.

De golpe, dabas la vuelta,

dejándome de nuevo “paralizado”. 

Me sentía avergonzado,

porque no tuve ninguna mala intención.

Y de pronto me llené de recuerdos.

Recuerdos de muchas otras mujeres.

Buenas amigas y colegas conocidas,

afectadas por mal trato y brutal violencia,

por sus novio o maridos o cualquier otra bestia,

dejándolas fuera de esta tierra

De esta tierra para siempre... 

En memoria y honor de las buenas amigas que he perdido.

Y todas las otras mujeres fallecidos por maltrato de género.

Y todas que lo sufren cada día. 


RELATOS

Elena Novoa                                      

Un "amor" que me aleja de mí no merece llamarse amor.  


En el "amor" existen "normas no escritas" que las mujeres asumimos como nuestras, como parte de unos "deberes" impuestos a través del tiempo para ser una buena novia/pareja/esposa/madre/santa o perra. Nadie nos las explica, simplemente las observamos.        

Complacer, servir, "ayudar"," amar", callar, sobrellevar, reprimir, temer, ceder ; son algunos verbos que se clavan en el pecho y que ahogan el llanto en la garganta.

El disimulo se transforma en una máscara que instalamos cada mañana para que nadie pueda descifrar nuestra alma. Nos percibimos como seres extraños cuando nos miramos a un espejo feroz y lastimoso, que nos dice como estamos realmente. Sentimientos como la culpa, que nada en un mar angosto, quebrando nuestra esencia y despojándonos de todo lo que un día fuimos.

El miedo, la ansiedad y la depresión, la triada perfecta que nos acompañan, circulan de la mano transitando un camino al que llamamos "amor".

El "amor" no todo lo puede. Y si me aleja de mi misma no es amor.

Un "amor" vehemente que malquiere, que nos hace lamernos las heridas sobre un asfalto frío, para continuar corriendo, escondiéndonos y temiendo.

Un "amor" que vilmente mancilla el nombre del verdadero amor, en el más amplio sentido de la palabra, el que se sabe camarada, respetado, amado, pero sobre todo Libre por encima de todas las cosas.

Nos enamoramos de la idea del "amor", cuando  "esa palabra" se escribe más allá del amor romántico. El amor tóxico que nos reduce a la mínima ecuación, llegando a desaparecer. Cuando la realidad nos aprieta el cuello para recordarnos que debemos huir de allí, recoger nuestro valor del suelo, recoger nuestras alas y alzar el vuelo sin volver a mirar atrás.

Un "amor" que me aleja de mí no merece llamarse amor.


Carmen Galet Macedo

Del laberinto al treinta                                                           

Ahora comprendo por qué no tenías tiempo para mí, siempre tan 

ocupado. A decir verdad, no entendía el porqué, ni una sola vez 

fuiste capaz de sincerarte, de contar todo aquello que llevabas 

dentro de ti. Tampoco conseguimos intimar, cuando me abría a ti, no escuchabas. Estabas ajeno, con el pensamiento en otra parte, y tú, ni siquiera hiciste un intento de aproximación. Supongo que yo te importaba tan poco, como cualquier otra persona, como tantas que despiertan tu curiosidad por un tiempo, y después te terminan hastiando. Claro, que la diferencia entre ellas y yo no era sutil, con ellas fantaseabas unos pocos meses, después la curiosidad se te dormía. Conmigo llevabas la carga de 29 años de convivencia y dos hijos en común. Ya no querías participar en ningún juego conmigo, decías que te aburrían. Excepto el juego de la oca. Te las ingeniabas para transformar la suerte siempre a tu favor, en realidad era al azar a quien retabas, y no a mí. Cuando eras consciente de ello, sí que le ponías la emoción.

Lo tuviste más fácil para moverte en el tablero de juego. Te lo pensabas muy bien para hacerme caer en las casillas 19, la posada (2 turnos sin tirar), la 42, el laberinto (retroceder al 30) o la 52 (tres turnos para que me rescatasen). Me mantenías retenida en aquellas figuras del juego que servían para justificar que yo debía esperar y tu avanzar, invariablemente a tu capricho. Recuerdo cada vez que me decías adiós, satisfecho, cuando llegabas a la 59, pasabas por delante de mí, que acababa de caer en la 58, la casilla de la calavera, que me obligaba a volver al principio. El azar tenía poco que ver con que te movieras por las casillas 5, 14, 18…siempre ibas de "oca a oca y tiro porque me toca”. Todo estaba estudiado.

Entrabas y salías de nuestro tablero como y cuando querías. Para ello tenías que hacerme retroceder o esperar en alguno de los recuadros desagradables. No tuviste inconveniente en ignorar a quién dejabas atrás, cada dos por tres.

Jugaba a la oca por pura rutina, por la dependencia que crea el juego de dominio y ser dominado, porque creía que era lo que me había tocado en suerte y nada podía hacer para cambiar mi vida.  Así que adquirí sin querer este hábito absurdo de estar siempre en la sombra. La alegría de los niños me compensaba en algunas ocasiones. En otras, luchaba por combatir la tristeza y la desidia, que me arrastraban a ese lugar oscuro y sin esperanzas de la casilla 31, el pozo.

Podría haber abandonado ese juego de esperas, mentiras y engaños, pero no lo hice, e intenté ser feliz en el infierno de promesas incumplidas en aquel pasatiempo. Necesitaba creer que alguna sería cierta, y tal vez, la vida menos amarga.

Pero llegó un día, en el que el azar hizo que aparecieran en mis dados el 6, el número que llevó mi ficha directa al puente. De forma imprevista, mi boca pronunció “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente” y con un entusiasmo impropio en mí, avancé hasta la casilla 12. Iba embalada y nada me detendría. En algunas tiradas más llegué a la 63, el jardín de la oca, la última ficha del juego.

Me sentí eufórica, pero no por haber ganado. Mi felicidad apareció cuando descubrí que, desde el puente, la corriente me deslizaba a donde yo deseaba llegar, y en el viaje observé que la dirección del agua impedía dar marcha atrás. “Hacia delante” me dije. Había tomado la primera decisión, la que te ayuda a encontrar la salida del laberinto y a comprobar que las sombras se desvanecen si consigues llegar donde está la luz.

La paradoja está en que cuando abandoné el juego, en cada decisión que tomaba, me repetía a mí misma “es mi turno” y daba un paso adelante que me acercaba cada vez más a mis sueños, a mis metas y a la alegría de tener los ojos bien abiertos. Con un puntapié, lancé muy lejos aquel maldito juego que me atrapaba y me enviaba del laberinto al 30. Este movimiento tan simple de mi pie, resultó ser el acto más revolucionario de mi vida y el que me devolvió la sensatez y la coherencia.

Amo la paz, pero te animo a mirar de frente y dar un puntapié a todo aquello que te atrape el deseo de algo diferente, el amor o la dignidad. 


José Téllez Gavilán     

   Rosario                                                           

He estado callada por mucho tiempo, he  sido una mujer de silencios, solo con las flores hablaba. 

Mi mundo era la cocina y aquel pequeño patio donde me refugiaba en la compañía de mis flores, siempre callada y sabía que había perdido el norte, bien podía haber sido una estatua de ojos vacíos.

Todo era silencio, silencio y silencio, hasta que me acostumbre al silencio de las estrellas y la luna.Entonces descubrí que en el silencio de la poesía existían voces que me hablaban y comencé a  inventarme a mi misma; la que podía ahora pensar por mi misma, la que reía y lloraba sin que nadie me lo ordenara.

Y escuché el sonido de las olas, allá abajo en el puerto y la llamada del barco y descubrí que había un mundo de sonidos mas allá de mi patio y... me marché   


Juan Emilio Ríos Vera     

POR EL MERO HECHO DE SER MUJER                                          

Ella, por el mero hecho de ser niña, no podía estudiar las maravillas de la Naturaleza ni mucho menos las delicias de la Cultura y el Arte. Siempre en casa, para ella estaba asignado una vida rutinaria que solo estaba orientada al cuidado de la casa y de sus hermanos menores y recibir las explicaciones de su madre acerca de cómo ser en un futuro bastante cercano ya una buena esposa y una excelente madre.

No podía ir a la escuela, pues la ley de su país no lo permitía, por ello, tuvo que pedirle a su hermano menor, que le prestara por las noches su libro de lectura y que le diera algunas lecciones sobre escritura y ortografía. En ellos encontró las maravillas que le negaban.

La poesía pronto le apasionó y tras leer todos los poemas que figuraban en los escasos libros a su alcance logró escribir sus primeras estrofas llenas de anhelos y utopías.

Se convirtió en una gran escritora que escribía solo para sus ojos. Escribió poemas y cuentos para niños, libros de viajes imaginarios e historias de amor que protagonizaban otros. 

Y un buen día una bocanada de aire llegó al país y un gobierno más moderno y progresista se hizo cargo de la nación y entre sus muchas revoluciones le dio a la mujer la posibilidad de trabajar y de estudiar y ella, con lágrimas en los ojos, consiguió impartir clases en una academia y consiguió estudiar en la Universidad las materias que tanto le apasionaban, pero a las que no había podido tener acceso.

Ayudó en su aula a muchos hombres que antes la habían despreciado.

Ella se hizo a sí misma. Y ahora se siente señora, dama, reina, diosa… mujer nada más ni nada menos.


Juana Andrades

SIGUE TU CAMINO         


La chica estaba en la calle medio vestida y desorientada, por lo que la hice entrar en casa. De su nariz y de la comisura de sus labios manaba sangre. Ni siquiera le pregunté qué le ocurría, no era la primera vez que oía peleas y palabras malsonantes en el piso de arriba. Con mi gesto quise decirle: yo te creo.

La ayudé en lo que pude. Aquella noche, la instalé en el cuarto de mi hijo que estaba estudiando fuera y le dije que quizás debería llamar a sus padres. Ella al principio se mostró reacia diciendo que sería algo pasajero, sin embargo, cuando más tarde, escuchó que él aporreaba mi puerta y maldecía de nuevo, no dudó en llamarlos.

Al día siguiente, se despidió dándome las gracias entre sollozos. Yo me quedé con el corazón encogido, pero contenta porque por fin se iba lejos de aquel tipo.

De esta historia hace ya unos diez años. Hoy he vuelto a recordar a mi vecina porque en las noticias ha salido su exmarido. Por lo visto se volvió a casar y trataba igual a su nueva esposa. Esta no tuvo tanta suerte como mi amiga. Ella no pudo escapar a tiempo y apareció asesinada en la puerta del colegio de su hija.

Rezo para que algún día dejen de ocurrir estos sucesos y nos demos cuenta de que nadie es mejor que nadie. Solo somos personas y como tales debemos convivir y respetarnos. Si algo no nos conviene o nos disgusta, solo debemos decir: sigue tu camino que yo seguiré el mío. Tan fácil como eso.

Hombres y mujeres somos iguales y como tales hemos de convivir.


Mamen Sanz Trelles

No es una película clase B            

Temblaba emocionada cuando se enrollaron. Era el chico más carismático del Instituto: atractivo, deportista, simpático. Todas sus compañeras andaban tras él.

 Bueno, todas no. Alexandra, la capitana del equipo de balonmano de Bachillerato, le advirtió que era un posesivo.

« Eso lo dice porque fue él quien la dejó. Está acostumbrada a ser la que corta; Josué es muy abierto». —Y sonrió embobada.

María, su rival en matemáticas, también la avisó. Huyó a tiempo de esa relación cuando la empezó a acosar si salía sin él.

«Envidia, eso es lo que me tiene, siempre ha sido así. Nunca consigue quitarme la matrícula de honor, y ahora esto».

Rocío, su hermana, le fue con historias sobre él con tintes de violencia sexual que las víctimas callaban por vergüenza.

«No pueden ser verdad, él sería incapaz de usar la fuerza. ¡Es todo ternura!».—le reprochó

Dejó de hablarle y se cambió de dormitorio.

 Temblaba asustada cuando la sacó a empujones de la fiesta de una amiga: —«¡No lo he avisado, pobre! , ¡qué mal rato le he dado!».

 Temblaba el día que le levantó el puño y se lo estampó en el hombro después de decirle puta. Un error, iba para su mandíbula. —«¡Lo que lloró arrepentido!, y yo más, por ponerme aquellos shorts» recordaba.

 Dejó de temblar para siempre cuando su cuerpo se desplomó con la cabeza reventada, después de que él la estampara una y otra vez contra el muro del Instituto. Habían quedado después de clase para celebrar que le habían concedido una beca para estudiar fuera.

 Temblaba la madre de Josué mientras se afanaba en maquillar las magulladuras de la cara.

«Me las he ganado, soy la culpable de que mi hijo esté detenido».


 Mª del Carmen Guerrero Pérez                                                

Bofetadas invisibles    

Ella esperaba junto a la ventana, eran las siete. No sabía cómo llegaría hoy su marido, el que, en un tiempo pasado,  había sido el amor de su vida. Recibía, día tras días, bofetadas invisibles que no dejaban marcas evidentes en los demás, pero si una profunda huella en su corazón, autoestima y valía. Bofetadas como “tú no vales nada”, “eres un despojo”, “todo lo que eres es gracias a mí” y silencios permanentes de indiferencia.

Ella callaba, sabía que era mejor así.

Si el día era bueno, él se comportaba como el amor que ella conoció y se confiaba con fe ciega, con la esperanza de que él había cambiado, hasta que volvía la bofetada, limpia, seca y sin dejar marca patente. Su corazón, su autoestima y su seguridad en sí misma, estaban profundamente quebrantados.

Pero ese día sería diferente.

Ella esperaba junto a la ventana con una pequeña maleta, dónde había depositado sus sueños, sus ilusiones y una nueva vida por empezar. Cuando la puerta se abrió, ella se plantó delante de él y con el temor reflejado en sus ojos llorosos, le dijo que se marchaba. Él comenzó con su retahíla de insultos, pero esta vez ella no escuchó.

Salió de la casa y no miró hacia atrás. Solo llevaba un ligero equipaje, pero no necesitaba nada más, su nueva vida había comenzado.


Pilar Fdez. de Torres

LO QUE NO ERES                                   

Cuando te rompes por dentro, crees que todo está acabado, que nada puedes hacer, que la mujer que fuiste se esfumó. Sientes el abismo de la depresión cómo te corroe, cómo las entrañas van quedándose vacías. Ves que el mundo que un día intentaste crear, ha quedado suspendido en la nube más alta, inalcanzable.

Cosas ajenas a tu voluntad pasan por tu piel, por tus ojos, por tu vida y crees que nada puedes hacer. Oyes voces que te dicen que lo que callas, lo que recibes y lo que sientes es así, porque sí. Nada entiendes, nada haces, solo llorar tu destino, convenciéndote que es mejor callar. Sufres en silencio en el rincón de tu alcoba. Esperas una tregua que nunca llega.

Piensas “es lo que único que me queda, que me dejan”. Y lo haces por puro instinto, por supervivencia, porque sabes que lo que pasa por tu mente es inviolable. Ahí eres libre, no eres presa de nada ni de nadie. No eres carne para el depredador.

Los días y las horas pasan y ves que cada minuto de tu vida se evapora, y te das cuenta que tu voluntad quedó anulada aquel día que sentiste en tu piel el “primer beso negro”. Un beso, sobre las cicatrices, que aún arden en tu alma.

Soy tu conciencia y hoy vengo a darte claridad, a llenarte de brisa fresca, a despertarte de tu mal sueño, a darte esa tregua que tanto ansías y que te mereces. Vengo a alentarte que existe un mañana y un destino, sí, ese que sembraste en tu infancia en un mundo de flores y que es hora de cosechar. Vengo a convencerte que sí se puede porque no estás sola. Vengo a grabarte en tu mente, lo que no eres: No eres olvido, no eres marioneta, no eres sombra.

Levanta tus manos y coge las mías, me quedo contigo para ayudarte a lidiar con los demonios de este infierno maldito. Juntas lo conseguiremos.


ARTÍCULO DE OPINIÓN

Gabreila Hefele

Eliminación de la Violencia contra Mujeres                             

El Noviembre 25 es el día de las mujeres maltratadas, también nombrado "el día naranja“, porque este color simboliza "Atención – peligro – alto“. 

Desde 1999 este día es un día internacional de la ONU y hay muchos eventos en todo el mundo, entre el 25 de noviembre y 10 de diciembre, día de los derechos humanos.

En 2004  España se aprobó una ley especial contra la violencia de género,  porque en el tiempo de Franco un hombre no sufría las consecuencias  jurídicas si mataba a su mujer infiel. Hoy el gobierno y muchas organizaciones quieren sensibilizar a la sociedad con la intención de aumentar la protección de las mujeres que sufrían malos tratos por parte de sus parejas y ex-parejas como violencia física, violación, actos sexuales forzados, explotación sexual, acoso, acecho, esclavitud, mutilación genital, matrimonio infantil, matrimonio forzado maltrato psicológico, violación conyugal, femenicidio.

Hasta noviembre de 2022,  los hombres mataron a 78 mujeres, ninguna en Galicia, Asturia ni Cantabria, pero la mayoría en Andalucía. ¿Por sus raíces árabes? Solo unos días atrás un jeque de Quatar explicaba la ley de velo para mujeres como si fuera un “regalo empaquetado”.

Pero en Irán los mujeres ahora se quitan sus velos y arriesgan a torturas y muertes. También muchos hombres del Irán, y mujeres de muchas países, ayudan a las protestas  de las mujeres en el Irán.

Nosotras, las mujeres conformamos un 52 por ciento y somos mayoría en el mundo pero sufrimos del patriarcado y muchas veces, de una educación falsa. 

Yo, por ejemplo, he sido educada por una madre emancipada, y participé en un curso de autodefensa. Este último produce seguridad en una misma y puedo aconsejarlo a todas las mujeres.

                                           


25N. Concurso literario CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.


Participa en este concurso, el premio es ver publicado tu trabajo y saber que con tus letras estás ayudando a eliminar la violencia contra la mujer.

Espero tu escrito hasta el 24 de noviembre.  Max. 300 palabras o 30 versos.  Relato o poesía. 

Solo los mejores serán elegidos para publicarse. 

Con nombre, apellido y foto al mail: tallerescrituranrf@gmail.com 



Genial

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Nuria Ruiz Fdez
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