Hay encuentros que te dejan una huella especial, y el vivido en Barbate con Voces Silenciadas: poemas de libertad y resistencia ha sido uno de ellos.
En representación de Algeciras viajamos María Odete, M.ª Luz Moreno y yo.
Quiero agradecer especialmente a Loli Romero y a José Diego su implicación, su cariño y el trabajo realizado para que Voces Silenciadas pudiera llegar a Barbate. También al Ayuntamiento y a su Delegación de Cultura, por abrirnos las puertas y hacer posible este encuentro. Contamos, además, con la presencia de los concejales Ana Valencia, responsable de Cultura; Conchi Cla, de Igualdad, y Alonso Soler, de Pedanías.
Durante mi intervención expliqué, una vez más, por qué nació este proyecto y por qué considero tan necesario mantenerlo vivo. Voces Silenciadas nació para recordar a las mujeres a las que se les ha negado la palabra, la libertad y sus derechos. Mujeres que han sido invisibilizadas, silenciadas y obligadas a vivir historias que nunca deberían haberse producido.
Y es que la literatura también puede ser una forma de resistencia. Por eso, en cada localidad que visitamos, intentamos que la poesía no se quede únicamente en un recital, sino que se convierta en un espacio para reflexionar, compartir y tomar conciencia.
Entre los poemas que elegí para esta ocasión estuvo «Cantar mi tristeza», de Nadia Anjuman, la poeta afgana cuya voz representa, de alguna manera, a tantas mujeres a las que se les ha querido arrebatar hasta el derecho a expresarse.
Pero si hubo un momento que me emocionó especialmente, fue escuchar a mujeres que han sufrido malos tratos subir al escenario y atreverse a contar, a través de sus versos, parte de sus experiencias. Fue un acto de valentía que viví con enorme respeto y emoción. Porque detrás de aquellas palabras había vivencias, dolor, recuerdos y también mucha fuerza. Escucharlas fue comprender, una vez más, que dar voz no es un gesto simbólico: es ofrecer un espacio para que las propias mujeres puedan contar su historia.
La tarde estuvo acompañada por diferentes intervenciones poéticas y por la música. Y qué decir de Aliceia, cuya extraordinaria voz nos regaló momentos preciosos y puso el broche musical a un encuentro lleno de sentimientos.
Aquí el video del evento:
Me marché de Barbate con el corazón lleno. Con la satisfacción de comprobar que este proyecto sigue creciendo, que cada localidad que se incorpora suma nuevas voces y que todavía somos muchas las personas que creemos en el poder de la cultura para despertar conciencias.
Con Barbate ya son siete las localidades que han acogido Voces Silenciadas: Algeciras, Estepona, Sabinillas, San Roque, Puerto Real y ahora Barbate, además de los dos encuentros celebrados en Algeciras.
Gracias a todas las personas que participaron, a quienes compartieron sus poemas, a quienes se atrevieron a contar sus experiencias y a quienes nos acompañaron escuchando.
Seguiré trabajando para que este proyecto llegue a más lugares, porque no podemos olvidarnos de nuestras hermanas, de aquellas a las que todavía hoy les tapan los ojos, la boca y el cuerpo. No podemos permitir que sus historias caigan en el olvido.
Las voces silenciadas no se callan. Porque mientras haya una mujer a la que se le niegue la libertad, tendremos razones para levantar nuestra voz.


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