TE AYUDO A CUMPLIR EL SUEÑO DE SUPERAR TUS MIEDOS, CREAR HISTORIAS Y PUBLICARLAS.
"En cada encuentro, en cada texto, nos vamos Palabreando sin prisas, con verdad y con voz propia."

Cuando mis alumnas y alumnos ponen el punto final, empieza lo más emocionante

Hoy quiero compartir con vosotros algo que me hace sentir muy feliz y que me confirma que el trabajo de Palabreando tiene sentido.

                                                                   Imagen generada con IA

Dos de mis alumnas ya han terminado sus novelas dentro de mi Mentoría de Novela con el Método PALABREANDO, después de meses de trabajo, de dudas, de cambios, de correcciones, de conversaciones sobre sus personajes y sus historias y de muchas horas delante de esas páginas que un día empezaron siendo solo una idea: Maribel y Esther.

Ya han llegado al final.

Ahora comienza otra etapa: presentar sus novelas a concursos y enviarlas a editoriales. No puedo contaros todavía mucho más, porque cada proyecto tiene su momento, pero sí puedo deciros que son dos novelones y que les deseo toda la suerte del mundo.

Estoy muy orgullosa de las dos.

Y mientras ellas empiezan ese nuevo camino, otras alumnas también han conseguido terminar sus libros de relatos.

                                                                       Imágenes reales

Una de ellas ha terminado La brújula en el espejo, un libro que estamos editando en Palabreando Servicios Editoriales y que saldrá este mes, y además ya tiene terminada su primera novela, que verá la luz a principios de año: Mar.

La otra ha conseguido algo que me hace especialmente feliz: su libro de relatos, Principio de incertidumbre, lo ha elegido una editorial tradicional y se publicará próximamente, y además ya tiene preparado un novelón que saldrá a principios de año: Alicia.

Y seguimos.

Otra alumna está terminando conmigo su novela de género negro, mientras mi joven alumno trabaja en su tercera novela futurista, que quiere tener terminada antes de que acabe el año: Lili y Diego.

Cada uno lleva su ritmo. Y eso también forma parte del aprendizaje.

Los demás alumnos y alumnas de los talleres de nivel básico, El poder de las emociones y El poder de los objetos, siguen trabajando y avanzando con sus textos, y este verano también hemos disfrutado de Versos bajo la sombrilla, nuestro taller de poesía, del que saldrá una antología con los poemas que han escrito durante estos meses.

En octubre presentaremos esa antología en un gran recital y entregaremos los diplomas a quienes han participado.

Y entonces miro todo lo que está ocurriendo y pienso en lo bonito que es acompañar a una persona desde el momento en que llega con una idea hasta que consigue ponerle el punto final a su libro.

Porque yo no escribo sus novelas. Las escriben ellos.

Pero estoy ahí para ayudarles a construir la historia, ordenar la estructura, trabajar los personajes, revisar lo que escriben, detectar aquello que todavía no funciona y acompañarlos cuando aparecen las dudas, que aparecen siempre.

Y sí, un poquito de mí va en cada una de esas páginas.

                                                                       Imágenes reales

También me hace muy feliz comprobar que algunas de mis alumnas, después de terminar sus libros, siguen en mis talleres porque no quieren dejar de escribir.

Eso me parece una señal estupenda.

Porque terminar un libro tiene mucho mérito, pero descubrir que quieres seguir escribiendo después de haberlo terminado significa que la escritura ya forma parte de tu vida.

Y eso es, probablemente, lo que más me gusta de enseñar. Ver cómo empiezan. Y ver hasta dónde llegan.

Gracias por confiar en PALABREANDO y por dejarme acompañaros en este camino. Ahora toca disfrutar de todo lo conseguido y seguir escribiendo.

Más información de la mentoría y los talleres y mucho más en: https://palabreandoescritura.es/


La IA tiene palabras. Tú tienes una historia


¿La IA puede escribir tu novela? Sí.

¿Puede escribir TU historia? No.

Puede ayudarte con palabras e ideas, pero no tiene tu voz, no conoce tus emociones ni tus motivaciones. Es egoísta. Solo sabe lo que los demás le mandan. No tiene empatía ninguna.

Si tienes una historia que contar, no necesitas que una IA la escriba por ti. Necesitas acompañamiento para aprender a escribirla y convertirla en una novela. Eso es más gratificante como autor y más genuina como historia. 

En mi Mentoría de Escritura trabajaremos TU historia, TU voz y TU novela, paso a paso. Sin dejar de ser tú.

Deja de decir «algún día escribiré». Empieza ahora.

Reserva tu plaza en la Mentoría, escríbeme y hablamos:

https://www.palabreandoescritura.es/taller-mentoria

Hércules Cultural: el primer pedido de una colección que sigue viva

 

Hay proyectos que, aunque hayan cerrado una etapa, siguen encontrando su camino.

Hércules Cultural fue durante años una revista cultural y literaria vinculada a la vida cultural del Campo de Gibraltar. Sus páginas recogieron literatura, poesía, relatos, entrevistas, arte, música, flamenco, historia y muchas otras expresiones que hoy forman parte de la memoria cultural de nuestra comarca.

Y ahora, después de más de 5 años de inactividad, y después de subirlo a la librería PALABREANDO contando su historia, hemos recibido el primer pedido de la colección.

La alegría fue aún mayor cuando comprobamos que la persona que la ha adquirido quiso llevarse todos los números de Hércules Cultural y los suplementos de Herculito.

Es el primer envío de una colección que vuelve a salir al encuentro de nuevos lectores.







Para nosotros ha sido especial preparar este paquete. No se trata únicamente de enviar unas revistas. Entre sus páginas viajan años de trabajo, muchas personas, escritores, artistas, entrevistas, proyectos culturales y recuerdos de una época que dejó su huella en el Campo de Gibraltar.



Cada ejemplar que sale de aquí lleva consigo una parte de nuestra historia cultural.

Una colección que merece ser conservada

A lo largo de 16 números trimestrales, Hércules Cultural reunió a numerosas voces y propuestas culturales. Junto a la revista nacieron también tres suplementos anuales de Herculito, dedicados a acercar la creación y la literatura a los lectores más jóvenes.

Fue un proyecto realizado con pasión y con mucho trabajo, que dejó su huella en la vida cultural de la comarca.

Hoy, sus páginas permiten volver a descubrir nombres, textos, entrevistas y acontecimientos que forman parte de aquella etapa.

Últimos ejemplares originales

Conservamos muy pocos ejemplares de cada número, por lo que hemos decidido ponerlos a disposición de quienes quieran recuperar o descubrir esta colección.

Son ejemplares originales y muy limitados, pensados tanto para lectores interesados en la cultura y la literatura como para quienes disfrutan conservando publicaciones que forman parte de la historia de un territorio.

Este primer pedido nos ha recordado que una publicación puede cerrar una etapa, pero su historia continúa mientras alguien vuelva a abrir sus páginas.

Hércules Cultural terminó una etapa, pero no su historia.

Algún día volverá, renovada y con nuevas fuerzas.

Mientras tanto, todavía puedes llevarte contigo una parte de aquella aventura.

La colección

16 números de Hércules Cultural + 3 suplementos de Herculito.

Ejemplares originales y muy limitados.

Hazte con un ejemplar y conserva un pedacito de nuestra historia cultural en nuestra librería virtual.

Porque hay publicaciones que se leen una vez. Y otras que merece la pena conservar.

10 consejos de Gabriel García Márquez para crear un buen cuento

 

Consejos que suelo compartir con mis alumnos 



A menudo, cuando hablo con mis alumnos sobre la creación de cuentos, surge una pregunta: ¿cómo se aprende a contar una buena historia?

Mi respuesta suele comenzar siempre por el mismo lugar: la lectura.

Leo para disfrutar, como cualquier lectora, pero también desde la mirada de quien crea historias. Me detengo en los comienzos, observo cómo nacen los personajes y me pregunto por qué un relato consigue mantener mi atención.

Los grandes autores pueden enseñarnos mucho sobre el oficio de la literatura. Por eso me gusta volver de vez en cuando a las palabras y enseñanzas de quienes han dedicado su vida a contar historias.

Gabriel García Márquez es una referencia imprescindible para cualquier persona que ame la narrativa.

El cuento, además, tiene una exigencia especial. Su brevedad obliga a tomar decisiones constantemente. Cada escena debe encontrar su lugar y cada palabra debe cumplir una función dentro de la historia.

Por eso quiero compartir hoy con mis alumnos, mis lectores y todas las personas que disfrutan creando historias algunos consejos inspirados en las reflexiones de Gabriel García Márquez sobre el arte del cuento.

Son ideas que considero muy útiles y que trabajo habitualmente en mis talleres.

1. Crea el cuento que te gustaría leer

Este consejo me parece fundamental.

Cuando comenzamos una historia, podemos caer en la tentación de pensar demasiado pronto en el lector. Queremos saber si gustará, si resultará interesante o si encontrará su público. Sin embargo, antes de pensar en todo eso, yo siempre recomiendo hacernos una pregunta muy sencilla:

¿Me gustaría leer este cuento?

Si la historia no despierta nada en quien la crea, será difícil transmitir emoción al lector.

Una historia debe interesarnos, sorprendernos o provocarnos alguna sensación. Tenemos que sentir curiosidad por ella y desear descubrir qué ocurrirá. Por eso les digo a menudo a mis alumnos que busquen historias que les importen.

Cuando quien crea un relato siente interés por lo que está contando, ese interés suele trasladarse al texto.

2. Dale al cuento una forma completa

Un cuento es breve, pero necesita sentirse completo.

El lector puede quedarse pensando en la historia cuando termina. Puede imaginar qué ocurrió antes o preguntarse qué sucederá después. Sin embargo, el relato debe transmitir la sensación de que hemos recorrido un camino.

Para conseguirlo, necesitamos conocer el centro de la historia.

¿Qué ocurre?

¿A quién le ocurre?

¿Por qué ese momento merece convertirse en un cuento?

Estas preguntas nos ayudan a encontrar el conflicto y a descubrir qué queremos contar realmente.

Muchas veces comenzamos desde una imagen o desde una idea. Eso puede ser suficiente para iniciar el proceso, pero después debemos descubrir qué historia se esconde detrás.

El relato necesita avanzar y conducir al lector hacia algún lugar.

3. Piensa cómo vas a contar la historia

Una misma historia puede transformarse por completo según la forma en que decidamos presentarla.

Podemos comenzar por el principio o entrar directamente en un momento decisivo. Podemos mostrar los hechos desde la mirada de un personaje o dejar que una voz externa nos guíe.

Las posibilidades son muchas. Por eso considero importante detenerse antes de comenzar y pensar en la estructura. No necesitamos planificar cada detalle. Algunas personas prefieren descubrir la historia a medida que avanzan. Otras trabajan con una planificación más precisa. Cada autor encuentra su propio método.

Lo relevante es comprender que toda historia necesita una organización que permita al lector avanzar sin perderse. Cuando reviso los cuentos de mis alumnos, muchas veces descubro que el problema no está en la idea. La dificultad aparece en la forma en que esa idea llega al papel.

Una buena historia necesita encontrar su mejor manera de llegar al lector.

4. Lee también desde la mirada de un autor

La lectura es una de las mejores escuelas literarias. Pero, además de disfrutar de una historia, podemos observar cómo la ha construido su autor.

Cuando un cuento nos atrapa, merece la pena detenernos y hacernos algunas preguntas:

¿Dónde comienza la historia?

¿Qué información conocemos desde el principio?

¿En qué momento aparece el conflicto?

Este ejercicio nos permite descubrir la arquitectura del relato.

Yo recomiendo hacerlo especialmente con los cuentos que más nos han impresionado. Podemos volver a ellos y observar cómo trabajan sus autores. Poco a poco aprendemos a reconocer recursos narrativos que antes pasaban desapercibidos.

Esta forma de leer amplía nuestra mirada y nos ayuda a comprender mejor el oficio.

5. Mantén la atención sobre lo esencial

En un cuento disponemos de poco espacio. Eso nos obliga a preguntarnos constantemente qué necesita realmente la historia. Una escena debe aportar algo. Un personaje debe tener una función. Una descripción debe contribuir a crear la atmósfera o a ayudarnos a comprender lo que está ocurriendo.

Cuando introducimos elementos que no tienen relación con el centro del relato, corremos el riesgo de dispersar la atención del lector. Por eso, durante la revisión, conviene hacerse una pregunta que puede resultar muy útil:

¿Qué ocurriría si elimino esto?

Si el cuento sigue funcionando exactamente igual, quizá ese elemento no sea necesario.

Revisar también significa aprender a prescindir de aquello que sobra.

6. Aprende a sugerir

Una de las cuestiones que más me gusta trabajar en los talleres es la importancia de aquello que dejamos fuera del texto. El lector no necesita conocer cada detalle.

Como autores, debemos saber mucho más sobre nuestros personajes de lo que finalmente aparecerá en el cuento. Podemos conocer su pasado, sus miedos y aquello que nunca se atreven a decir. Después llega una decisión fundamental: elegir qué necesita conocer el lector.

La literatura también vive de la sugerencia. Una frase puede esconder una historia completa. Un silencio puede revelar un conflicto. Una puerta cerrada puede despertar preguntas.

Cuando confiamos en el lector y le dejamos espacio para interpretar, el relato adquiere profundidad.

7. Busca historias en la vida cotidiana

Las historias están a nuestro alrededor. Aparecen en una conversación que escuchamos por casualidad. También pueden surgir de una mirada, de un recuerdo o de una situación que observamos mientras caminamos por la calle.

Por eso recomiendo prestar atención. Observar es una herramienta fundamental para cualquier autor. Muchas veces creemos que necesitamos acontecimientos extraordinarios para crear una buena historia. Sin embargo, la literatura puede encontrar su fuerza en los momentos más sencillos.

Una persona que espera una llamada puede protagonizar un cuento.

También una mujer que encuentra una fotografía olvidada.

O alguien que reconoce una voz después de muchos años.

Lo importante es descubrir qué emoción o qué conflicto se esconde detrás de esa situación. Ahí puede comenzar un relato.

8. Escucha tus ideas

Las ideas pueden llegar en cualquier momento.

A veces aparece una imagen que no conseguimos olvidar. En otras ocasiones escuchamos una frase que comienza a dar vueltas en nuestra cabeza. Conviene anotarlas.

No todas esas ideas se convertirán en cuentos, pero algunas pueden permanecer con nosotros durante mucho tiempo. Cuando una idea vuelve una y otra vez, suelo pensar que quizá está intentando decirnos algo. Entonces comienza el verdadero trabajo.

Necesitamos conocer mejor esa historia. Debemos descubrir quiénes son sus personajes y qué ocurre en su mundo.

La primera idea es solamente el comienzo. Después llega el desarrollo. Y, finalmente, la revisión.

9. Los cuentos son una magnífica escuela literaria

Siempre recomiendo trabajar el relato breve como un excelente ejercicio para cualquier persona que quiera mejorar su técnica.

El cuento nos obliga a trabajar con precisión.

Nos enseña a controlar el ritmo y a valorar cada palabra.

También nos ayuda a comprender la importancia de la estructura.

Al construir un cuento, aprendemos a tomar decisiones continuamente.

Tenemos que saber dónde comienza la historia y cuándo debemos terminarla.

Esa práctica resulta muy valiosa, incluso para quienes desean enfrentarse a una novela. Cada relato puede convertirse en un pequeño laboratorio literario. Podemos experimentar con una voz narrativa, profundizar en una emoción o explorar un personaje.

La práctica nos ayuda a descubrir nuestras fortalezas y también aquello en lo que debemos seguir trabajando.

10. Cuida el orden de los cuentos en un libro

Este consejo resulta especialmente importante para quienes están preparando un libro de relatos. Cuando reunimos varios cuentos, debemos pensar en la relación que establecen entre ellos. El orden puede modificar la experiencia del lector.

El primer relato abre la puerta al libro. Debe despertar interés y ofrecer una primera impresión de lo que encontraremos.

El último cuento también tiene una responsabilidad especial. Es el relato que acompaña al lector cuando cierra el libro.

Entre ambos podemos construir un recorrido.

A veces los cuentos comparten una temática. En otras ocasiones los une una emoción o una determinada mirada sobre la vida. Por eso recomiendo leer el manuscrito completo y observar qué sucede cuando cambiamos el orden.

Un libro de relatos también necesita ritmo.

Contar un cuento es aprender a tomar decisiones

Después de trabajar durante años con relatos y acompañar a muchas personas en sus procesos creativos, hay una idea que siempre vuelve a mí: crear es elegir.

Elegimos qué historia contar.

Elegimos qué mostramos al lector.

Elegimos qué dejamos fuera.

Y esas decisiones construyen finalmente el cuento. La literatura requiere imaginación, conocimiento y práctica. Pero necesita, sobre todo, atención.

Atención a las historias que nos rodean.

Atención a las palabras que elegimos.

Atención a aquello que realmente queremos contar.

Por eso, cuando mis alumnos me preguntan cómo pueden mejorar sus cuentos, suelo recomendarles que lean con atención, que observen el mundo y que trabajen sus historias.

Después llega una parte esencial del proceso: la revisión.

Un cuento casi nunca termina cuando colocamos la última frase. A partir de ese momento podemos volver a él, descubrir lo que funciona y detectar aquello que todavía necesita trabajo. Crear historias es un aprendizaje continuo. Y quizá esa sea una de las razones por las que el cuento sigue fascinándome: porque dentro de unas pocas páginas puede caber un mundo entero.

Y ahora quiero preguntarte a ti: ¿cuál de estos consejos te resulta más útil cuando te sientas ante una historia?

Te leo en los comentarios.

Premio Ateneo 2027: Tres nombres, un gran reconocimiento y mucha gratitud



¡Qué emoción formar parte de esta final!

Hace unos días conocí la noticia que hoy quiero compartir con quienes seguís mi trabajo: soy una de las tres finalistas al Premio Ateneo José Román 2027.

El Ateneo José Román de Algeciras ha elegido mi nombre junto al del músico y creador Antonio Romera, conocido como Chipi, y el del ilustrador Ismael Pinteño. Los socios de la entidad nos han escogido y el nombre de la persona ganadora se conocerá durante la próxima Navidad.

Cuando vi mi nombre entre los finalistas, sentí una mezcla difícil de explicar. Alegría, sorpresa y, sobre todo, agradecimiento.

Este reconocimiento llega después de muchos años dedicados a la cultura desde distintos ámbitos. La escritura ocupa un lugar fundamental en mi vida, pero mi trabajo también me ha llevado a la docencia, a la corrección, al periodismo y a la gestión cultural. He dedicado muchas horas a crear espacios donde la literatura pueda encontrarse con los lectores y donde otros autores puedan compartir sus obras.

Por eso esta nominación significa tanto para mí.

Porque detrás de cada proyecto hay muchas horas de trabajo que casi nunca se ven. Hay aulas, páginas escritas, libros, encuentros, conversaciones, presentaciones y personas que confían en lo que haces.

Y ahora, de repente, todo ese camino aparece reflejado en una candidatura.

Compartir esta final me hace sentir especialmente orgullosa

Conozco la trayectoria de mis compañeros y sé el enorme valor que tienen sus carreras.

Chipi ha construido una trayectoria muy personal dentro de la música y la creación escénica. Su trabajo con La Canalla y su manera de acercarse a la canción, el humor, la literatura y la tradición andaluza le han convertido en una figura muy reconocible de nuestra cultura.

Ismael Pinteño ha llevado su trabajo como ilustrador mucho más allá de Algeciras. Su trayectoria artística y sus proyectos para editoriales y otras instituciones han contribuido a proyectar el nombre de nuestra ciudad.

Por eso, cuando pienso en esta final, siento que compartirla con ellos ya representa un premio para mí.

Cada uno ha recorrido su propio camino y ha encontrado su manera de aportar a la cultura. En mi caso, ese camino pasa por las palabras y por todo lo que puede construirse alrededor de ellas.

Ahora toca esperar

Claro que me gustaría ganar. Sería un honor enorme y recibiría ese reconocimiento con muchísima emoción. Pero todavía queda camino hasta la Navidad.

Hoy prefiero detenerme en este momento y agradecerlo.

Gracias a quienes han pensado en mí. Gracias a quienes han valorado mi trabajo. Gracias a quienes, de una manera u otra, han acompañado este recorrido.

A veces una trabaja durante años sin saber hasta dónde llegarán esas palabras, esos proyectos o esas iniciativas. Y entonces llega una noticia como esta y te recuerda que el trabajo deja huella.

Algo habré hecho para merecer estar ahí. Lo digo con humildad, porque sé perfectamente quiénes me acompañan en esta final y porque conozco el talento que hay al otro lado.

Hoy me quedo con la emoción de formar parte de ella. Y sigo. Con las palabras como compañeras de viaje.

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